
Es común que las empresas usen información que se va acumulando con el paso del tiempo, impactando directamente en los costos de almacenaje, seguridad y gestión. Por otro lado, este volumen aumenta más si se tiene información que debe ser resguardada y, en ciertos casos, verificada para el cumplimiento normativo, provocando que se requiera una búsqueda exhaustiva en montañas de papel. En los entornos corporativos donde los datos y la información crecen de forma exponencial, la gestión de la información se transforma en un reto estratégico. Las empresas que no aprovechan la inteligencia artificial (IA) para poder organizar, procesar y extraer valor de todos sus datos no logran ver cómo la competencia los adelanta con bastante ventaja.